Eras lo único que quería, aun con todos los peros en contra.
Hay una canción que escucho al menos un par de veces al día, para no olvidar, para volver a sentir tu mirada, tu mano y esa noche en el café, cuando sacaste el celular y me diste un audífono y entonces pusiste cara de no ser posible. Y traté de que ese momento no se me fuera a escapar. Y cuando tomaste mi cara con tus manos y te atreviste a darme ese primer beso que de culpable lo tenía todo porque hizo darme cuenta que me estaba equivocando de camino. La ida a ese teatro súper bohemio, la mirada que me lanzaste esa noche de tu cumpleaños cuando bajaste del taxi y te despediste, cuando bajaste al baño ese sábado y me di cuenta que te necesitaba conmigo, tu mano acariciándome, nuestras manos juntas, esa noche sentados en las escalas de Vizcaya, la primera vez que cruzamos una palabra, cuando vi tu mirada siguiéndonos o criticándonos en la UNAC, la película del mar y de los superhéroes, el sábado en casa de los Rojano, la ida a la iglesia del Poblado y el mega anuncio en público, nuestra última cena en Verdeo cuando vi en tu cara que no sería nuestro final, caminar juntos hacia el Banco la primera vez que me tomaste de la mano, el anillo, cuando me esperabas desesperado en la UNAC, cuando llegaste con el que aún no era P.P. (pepe), el estrés terrible cuando supimos que queríamos estar juntos y el enredo de cuatro hizo una novela de esta historia, el paseo en moto y el frío terrible con el chocolate delicioso del mirador, la primera y la última y todas las llamadas al CAD, tu voz, tu risa, tu acento colombiano que me derrite, tus ojos, tus abrazos, el Lleras, el D.F., la película argentina y tu del otro extremo mientras esperaba que sintieras lo mismo que yo aunque hablaras más con Saramo, cuando me enteré de que éramos novios, cuando llegaste a Oasis con Harold ese viernes y me dio pánico verte y me hice la loca y me porté como una tonta, tu necesidad de tocarme, el almuerzo entre semana en Primium y no sabes que lloré cuando te fuiste porque supe que así sería la cosa y Saraí solo atinó a abrazarme, esa mañana cuando te vi llegar con tu uniforme y me llevaste con la señora Angela y fue tu beso como siempre un suspenso en el tiempo y unas ganas de estar así toda la vida y te tuviste que ir y me tuve que ir y...
24 de noviembre de 2010
18 de agosto de 2010
¡Por fin!
Las nubes están más abajo de mis pies, y aunque siento que me voy a caer, no creo que me interese mucho. Pero no quiero estar volando sola, por favor acompañame. Este viaje es de lo más raro pero increíblemente genial. Las nubes las veo más lejos cada vez, ¿estás conmigo, estás más abajo, ya estás más arriba? ¡Espérame!
Comienzo a ver las estrellas en el fondo negro. Ya no me pesa mi cuerpo y creo que ya no quiero regresar. La tierra se ven tan insignificante. Ya nada importa, solo quiero que el tiempo, como la gravedad, dejen de existir. ¿Qué cuál es mi lugar favorito? Tus brazos.
Comienzo a ver las estrellas en el fondo negro. Ya no me pesa mi cuerpo y creo que ya no quiero regresar. La tierra se ven tan insignificante. Ya nada importa, solo quiero que el tiempo, como la gravedad, dejen de existir. ¿Qué cuál es mi lugar favorito? Tus brazos.
9 de julio de 2010
Las extraño, las quiero, las necesito
Las estoy queriendo, las estoy extrañando, las estoy recordando en los días de calor asqueroso, de frío terrible, de risas sin sentido, de charlas en casa de ñaña, en el snack, en todas partes.
Las estoy necesitando, las estoy sintiendo lejos, pero no las quiero lejos, las estoy teniendo en los recuerdos, en los días de comer delicioso, en las tardes de lluvia, en mi corazón las llevo, no me saquen del suyo.
Las quiero cerca, no se despeguen, no se olvide, se los digo como un grito desesperado porque no podría perderlas. Las quiero más de lo que pude algún día pensar.
Quiero detener el tiempo para que se den cuenta que las estoy queriendo, y que estén lejos o vayan a estarlo duele.
Las estoy necesitando, las estoy sintiendo lejos, pero no las quiero lejos, las estoy teniendo en los recuerdos, en los días de comer delicioso, en las tardes de lluvia, en mi corazón las llevo, no me saquen del suyo.
Las quiero cerca, no se despeguen, no se olvide, se los digo como un grito desesperado porque no podría perderlas. Las quiero más de lo que pude algún día pensar.
Quiero detener el tiempo para que se den cuenta que las estoy queriendo, y que estén lejos o vayan a estarlo duele.
13 de junio de 2010
La cara envejecida de una historia que gira en círculos
Te recordé y me dolió el recuerdo. La melancolía de los días de antaño me dolieron en esa parte empolvada del corazón. El tiempo se ha encargado de colocar cosas encima de ese recuerdo y desempolvar de vez en cuando suele doler.
No he podido sacarte o extirparte porque esos recuerdos son tejido, músculo, sangre. Decidí no odiarte más, no guardarte rencor (fue lo único que me mantuvo lejos y me permitió olvidar), necesito perdonarte para continuar.
Viniste como una imagen palpable hace un par de días y no te pude decir adiós.
No he podido sacarte o extirparte porque esos recuerdos son tejido, músculo, sangre. Decidí no odiarte más, no guardarte rencor (fue lo único que me mantuvo lejos y me permitió olvidar), necesito perdonarte para continuar.
Viniste como una imagen palpable hace un par de días y no te pude decir adiós.
22 de abril de 2010
20 de abril de 2010
Una tonta sentimental como yo
Comparto con ustedes esta canción, qué dice mejor que yo lo que siento por dentro... es como descubrir una etapa “perversa” quizá, que no conocía de mí:
Soy un experto en pequeños romances que vienen con fecha de expiración que van directo del vino y las velas al triste sabor del adiós.
Es una etapa de la vida, dicen, pero ahora empiezo a sospechar que el amor no aparece donde sobran romances.
Y corre pa' que no me alcancen mis propios pensamientos. Tengo por dentro una máquina destructora de sentimientos un sistema perfecto para un tonto sentimental como yo
que por miedo a sufrir no se atreve a seguir más allá de la miel y la luna.
Pero a la tarde siguiente aparece otra cara que me hace soñar, otra razón pa' seguir en mi trágico viaje hacia la soledad.
Soy un campeón de cien metros planos, un buen caballo de cuarto de milla, un oficio que a largo plazo te arruina la vida.
Un sistema perfecto para un tonto sentimental como yo que por miedo a sufrir no se atreve a seguir más allá de la miel y la luna.
Soy un experto en pequeños romances que vienen con fecha de expiración que van directo del vino y las velas al triste sabor del adiós.Es una etapa de la vida, dicen, pero ahora empiezo a sospechar que el amor no aparece donde sobran romances.
Y corre pa' que no me alcancen mis propios pensamientos. Tengo por dentro una máquina destructora de sentimientos un sistema perfecto para un tonto sentimental como yo
que por miedo a sufrir no se atreve a seguir más allá de la miel y la luna.
Pero a la tarde siguiente aparece otra cara que me hace soñar, otra razón pa' seguir en mi trágico viaje hacia la soledad.
Soy un campeón de cien metros planos, un buen caballo de cuarto de milla, un oficio que a largo plazo te arruina la vida.
Un sistema perfecto para un tonto sentimental como yo que por miedo a sufrir no se atreve a seguir más allá de la miel y la luna.
9 de abril de 2010
De regreso
Música de fondo: “Yolanda”, cover de La gusana ciega.
Lugar: Oficina
Día, 11: 14 a.m.
Hacía muchísimo tiempo que no me sentaba a escribir en el blog, lo he tenido tan abandonado como mis ganas por escribir solo por placer. Sentarme es pensar, es darme el tiempo de saber qué siento, qué hay de mí y eso me pone triste. Por dentro me guardo la tristeza, la desilusión. ¿De qué? De todo.
Mi family vino hace un par de días atrás. Me sentí cerca otra vez, porque ya empezaba a creerme desvinculada con mi país y eso no me estaba gustando para nada. Si no fuera por eso, el facebook y el correo pensaría que mi vida ha dejado de pertenecer a...
Bueno, de vuelta otra vez.
Lugar: Oficina
Día, 11: 14 a.m.
Hacía muchísimo tiempo que no me sentaba a escribir en el blog, lo he tenido tan abandonado como mis ganas por escribir solo por placer. Sentarme es pensar, es darme el tiempo de saber qué siento, qué hay de mí y eso me pone triste. Por dentro me guardo la tristeza, la desilusión. ¿De qué? De todo.
Mi family vino hace un par de días atrás. Me sentí cerca otra vez, porque ya empezaba a creerme desvinculada con mi país y eso no me estaba gustando para nada. Si no fuera por eso, el facebook y el correo pensaría que mi vida ha dejado de pertenecer a...
Bueno, de vuelta otra vez.
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